Tanto la Toxina Botulínica como el Ácido Hialurónico son dos de los tratamientos faciales de medicina estética más populares.

La Toxina Botulínica al ser inyectada reduce la capacidad de contracción de los músculos de una manera temporal y esto causa que se reduzcan los movimientos que pueden causar arrugas. No se trata de una sustancia que rellene las arrugas, sino que impide que el movimiento natural de los mismos siga "marcando" la cara, devolviendo luminosidad y tersura al rostro, con un resultado natural.

En cambio, el ácido hialurónico se encuentra de forma natural y permanente en la piel, ya que su función es mantener la piel hidratada. Con el paso de los años, su efecto y concentración natural va disminuyendo y es ahí donde aparecen las arrugas. Al ser un tratamiento de relleno, permite atenuar las arrugas de la cara y aumentar el volumen de los labios.

Ambas sustancias tienen una duración determinada y se reabsorben progresivamente.

 

¿Cuándo se puede empezar a realizar tratamientos?

Idealmente la edad para comenzar con este tipo de tratamientos es a partir de los 35 años, aunque desde los 30 o antes se puede empezar según el tipo de paciente. La aplicación a esta edad busca la prevención en la aparición de las arrugas.

A partir de ahí, ya no sería un tratamiento preventivo, pues ya aparecen en nuestro rostro arrugas de expresión más definidas.

 

Zonas para aplicar en cada caso

  • Ácido Hialurónico: se suele emplear en el tercio inferior de la cara y se aplica directamente en la arruga.
  • Bótox: se suele emplear en el tercio superior de la cara y se aplica en los músculos faciales que queremos relajar.

Ambas sustancias pueden aplicarse conjuntamente para mejorar resultados, es importante que sean aplicadas por un especialista en Medicina Estética